Peña Cultural Flamenca Torres Macarena
Peña Cultural FlamencaTorres Macarena

     La Peña Cultural Flamenca Torres Macarena fue fundada en 1974 por un grupo de amigos unidos por la misma afición: el flamenco y que solían reunirse en el taller artesanal del pintor Juan Campos Navarro quien sería su primer Presidente.

                   JUAN CAMPOS NAVARRO

 

                                              1932-2007          

              FUNDADOR DE LA PEÑA TORRES MACARENA

 

 

    A este grupo de cabales se unieron poquito a poco artistas como Pies Plomo, José de la Tomasa, José Domínguez 'El Cabrero', 'El Chocolate', Manuel Oliver, Pedro Bacán, El Chozas...

    La Peña se llama así porque su primera sede se ubicaba en la calle Torres en pleno barrio sevillano de la Macarena. Dotada de estatutos que la consolidaron jurídicamente, la Peña se impuso poco a poco como punto de cita flamenca obligado, gracias a sus primeros recitales y su actividad en la vida cultural sevillana.

    El año 1975 quedará marcado por el éxito del espectáculo 'Ecos de Torres Macarena' en el entrañable y conocido teatro Lope de Vega, por cantaores y tocaores, todos artistas de la Peña y con gran repercusión en la prensa y la radio. Las solicitudes de socios aumentan y, como era de prever, pronto el local se vuelve demasiado pequeño. En 1976, con medios económicos muy modestos, adquiere en la calle Torrijiano nº 29 un local más amplio que hoy en día sigue siendo sede de la Peña. El acto de inauguración fue un momento cultural y festivo cuyo acierto quedó ampliamente comentado por los medios de comunicación. El disco Noches de Torres Macarena, producido por la Peña, queda como testimonio de este año excepcional.

    Con mayor espacio y más bello entorno, y con estructuras administrativas bien asentadas, ahora la Peña puede ofrecer cada año un programa de recitales por los que han pasado los mejores artistas del cante y del baile, de Fosforito a José Mercé, de Matilde Coral a Pepa Montes. Además, bajo las iniciativas de los sucesivos presidentes, pueden desarrollarse proyectos como el Concurso Juvenil de Saetas anual, el Concurso Juvenil de Cante Flamenco, elConcurso Juvenil de Guitarra, el Concurso Juvenil de Baile, el Concurso de Cante por Fandangos. Se organizan eventos como el Centenario del Nacimiento de Manuel Torre, marcado por la primera misa flamenca de la Peña; el Centenario de Manuel Vallejo, sellado por la edición de un libro, ambos con la colaboración del Ayuntamiento; los homenajes a Antonio Mairena (que inauguró la primera sede de la calle Torres), y a Tomás Pabón; ciclos con conferencias y cante como el dedicado al barrio de Triana, y cada año el homenaje a Pastora Pabón, la Niña de los Peines. La vocación social de la Peña no queda olvidada y se organizan intercambios con otras peñas como la de Huelva, La Plateria de Granada y la de Juan Breva de Málaga, entre otras. Fiestas navideñas y de la Cruz de Mayo, el día del socio, sin hablar de su caseta de Feria que presenta actuaciones flamencas.

    En 1988 sale el primer número de su boletín Arco Flamenco destinado al cuerpo social, en el que los socios analizan temas flamencos y cuentan sus vivencias flamencas, y que sale con una frecuencia más o menos trimestral, con presentación renovada en 1998. Las reuniones flamencas en torno a temas relacionados con el flamenco fueron otra iniciativa de esta Peña, así como la de facilitar el local al Distrito de la Macarena para un taller de baile, ampliado despues con talleres de cante y de guitarra. Mientras tanto, a pesar de sus escasos recursos, se han acometido obras de mejora funcional y estética del local de la Peña.

    Hoy en día, el local cuenta con un salón para recitales con unas 120 sillas; hay que subrayar que es un lugar donde el flamenco se respeta y se escucha con veneración, donde se canta sin megafonía, donde los artistas están arropados por el públicodebido a la situación del escenario que propicia las interacciones; es de tradición que el artista finalice su recital con un cante "a palo seco" (toná o martinete). Por eso, ganarse al público de esta Peña exigente en el que siempre se encuentran artistas conocidos, es una meta importante para todos los artistas, en especial para los jóvenes.

    El artículo 2 de los estatutos pone de manifiesto la filosofía de la Peña, que permanece la misma por encima de la personalidad propia de sus distintas Juntas Directivas:

"...y, por encima de todo, cuidar, fomentar, proteger e impulsar nuestro cante flamenco, mirar por él, librarlo de impurezas, devolverlo a su auténtica realidad".

De este artículo se desprenden las grandes líneas de acción de la Peña:

* Mantener y difundir el flamenco como cultura auténtica. En este sentido hay que subrayar la colaboración cada vez más frecuente- y necesaria- con las Autoridades locales, lo que constituye un reconocimiento de hecho del papel cultural de la Peña Torres Macarena en Sevilla.

* Defender la pureza y ortodoxia del cante flamenco gracias a los recitales con artistas consagrados, por medio de investigaciones, conferencias y coloquios con participación de los flamencólogos más conocidos y con el papel permanente de los socios.

* En la sala de los recitales, el decálogo del buen flamenco nos recuerda cómo se comporta el aficionado de acuerdo con esta filosofía.

* Fomentar y difundir la cultura flamenca, en especial cerca de los jóvenes gracias a los concursos juveniles y a través de visitas culturales de numerosos colegios organizadas en colaboración con la Diputación. Al respecto, cabe subrayar que artistas conocidos han hecho sus primeros pasos en esta Peña: José de la Tomasa, Esperanza Fernández, Isabel Bayón entre otros, y el relevo por jóvenes talentos del cante, del baile y del toque parece asegurado.

    Hace dos años  (2014) la Peña pasó por duros momentos ya que por motivos de licencia de apertura hubo un intento del cierre de nuestras puertas pero que quedo subsanado no sin grandes esfuerzos por parte de los socios hermanados unidos como nunca para no al cierre. Numerosos artistas se sumaron a tal circunstancia, Valga el video que a continuación mostramos.

El final del milenio ha sido marcado por una serie de actividades brillantes en conmemoración del XXV aniversario de la Peña que desde años es referencia obligada en el mundo del flamenco.

 

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              Prehistoria y nacimiento de la Peña Cultural Flamenca Torres Macarena

 

   Fue un nacimiento afortunado. Dice un dicho castellano aquello de que <Hay quien nace con estrellas, y hay quien nace estrelladlo>.  Sin dudar la Peña Cultural Flamenca Torres Macarena nació con estrella. Ya después de sus 46 años cumplidos lo podemos afirmar sin temor a equivocarnos. Una entidad que participa activamente en el devenir flamenco de Sevilla de forma continua, durante toda su existencia.  Que siempre por un motivo u otro es cabecera del flamenco de nuestra ciudad, al menos en lo concerniente al mundo peñistico, no puede haber nacido con mala suerte. Cierto es que como todas las entidades, en su historia se atraviesa por momentos de más esplendor que otros. Que hubo momentos que se temía por su desaparición, pero la entidad hasta ahora siempre surge esplendorosa y con nuevos bríos.

 

   Hasta sus comienzos fueron de “age”, si no verán. Érase una vez en una ciudad flamenca llamada Sevilla, donde había un grupo de habitantes, flamencos ellos. Se reunían en el taller de un artista. El artista en cuestión era un pintor costumbrista, y a su vez ceramista, que tenía un taller en la calle Torres. Esta es una estrecha calle de un barrio de los más significativamente flamencos de esta ciudad, la Macarena.  Allí semanalmente acudía la flor y nata flamenca de ese barrió. Allí se escuchaba el cante de forma que solo en esas reuniones se puede escuchar. Déjese de Lope, Maestranza y otros adláteres. Allí los flamencos de verdad se partían el alma y echaban el corazón por la boca.  Competían y se mangaban cantes unos a otros. Algo que paso, salvo excepciones, a mejor vida. Se reunían los flamencos libre, sin programas y sobre todo sin coreógrafos, tan comunes actualmente. Y después de estas largas reuniones, dichos flamencos saciaban su sed con ricos bebedizo en casa de “El Jilandes”, un “bebercio” vecino del taller originario.

 

   En esta reuniones que comenzaron aprox. a mediados de los años 60 de forma  modesta, con humildad, y muy pausadamente,  llego un momento que se contaban de forma más o menos asiduas con aficionados que casi todos merecen se les tenga en el recuerdo de una primerísima división del flamenco aficionado de este ciudad.  José “EL Pesca”, Eduardo el de la Malena, Alfonso Campoy, Enrique Montes y su hijo Manolo Montes, Manuel Giorgio “Pies Plomo” y su mujer “La Tomasa”, la guitarra de “Filigrana”, la guitarra maravillosa de Isidoro Carmona tristemente malogrado, José el Colorao, y un largo etc. de aficionados cabales, que le dieron el marchito de grande a esta reunión antes de ser una asociación. Todos ellos secundados por una serie de aficionado “pa” escuchar, encabezado por el pintor artista y dueño del local, Juan Campos Navarro que ha sido considerado Fundador, y número 0 de la Peña hasta su reciente muerte- los socios de esta Peña lo recordamos con un busto en nuestro patio, como agradecimiento a su magnífica labor-, secundado por los hermanos Manuel y Antonio Centeno, Antonio Luque, José Varo, los hermanos Monsalvete, Emilio Jiménez Díaz, José Ojeda, Ramírez Corro, etc... A  ellos se unieron una serie  artista noveles que con el transcurrir del tiempo se nos convertirían en grandes artistas del flamenco, en su caso José de la Tomasa, Antonio Chacón, El Choza, El Cabrero, y el miembro de la Junta Directiva, Antonio Suarez. Todos ellos acompañados por grandes figuras de aquella época que visitaban estas reuniones con asiduidad, El Chocolate, Manuel Oliver, la guitarra maravillosa de Pedro Bacán, el pianista flamenco José Romero y mucho más,  encabezado por el inmortal Antonio Mairena.   

        

    Fue llegando  el éxito, y el  taller  se les hizo pequeños y  tuvieron que mudarse a una accesoria de la misma calle Torres, que tenía el número 18 de esa calle, y lógicamente -no sé de quién fue la idea- constituirse como una Asociación. Pare ello, se crearon los Estatutos obligatorios para las Asociaciones, que por aquel entonces controlaba el Gobierno Civil.  Sin dudar han sido los Estatutos más importantes de una Peña en la provincia de Sevilla. Aparte de ser los primeros, han servido como modelo, y referente para todas las Peñas constituida a partir de entonces. Ha sido así, hasta la unificación de los Estatutos impuesta por la Junta de Andalucía el año 2004. Por tanto estamos hablando de un documento de suma importancia para el desarrollo peñistico de nuestra provincia y por supuesto el primero que se creó para tal fin en nuestra tierra. Su autor material fue el socio Antonio Luque y posteriormente fue pulido y presentado por el abogado también socio de la Peña cuyo nombre era José M. Villa.  

   En principio se acordó denominar la peña con el nombre de Antonio Mairena, pero se desechó la idea, y se pensó en otro distinto. Pronto el nombre les viene dado por su propia ubicación. Por tanto surgió el de Peña Cultural Flamenca “Torres Macarena”.  Fue en Junio de 1974 y en pleno y total periodo del mairenismo.  Como Antonio Mairena había acudido muchas veces a la reunión del taller, se pensó en él como padrino. Se acordó la fecha del acontecimiento. Como el demonio dicen que anda en todas las cocinas, hubo un olvido del cura que tenía que bautizarlo y no vino. A. Mairena que estaba presente tuvo que salir al quite y muy flamencamente roció el suelo con una botella de manzanilla. El cura designado era el padre Estudillo, famoso por ser el cura del Sevilla CF., por ser un buen flamenco, y gustarle alguna que otra copita.  

    El acta de la primera reunión de una Junta Directiva oficial data del 19 de Septiembre del 1974 y en él se acuerda dos puntos muy interesantes. La inauguración oficial de la peña el 11 de Octubre del 1974 y la petición para que le sea cedido un local de mayores dimensiones para poder celebrarla. Fue en la calle Torres 14, en el mismo local donde se empezaron a dar posteriormente los primeros recitales. A partir de ahí la peña creció de forma abundante en el número de socio, y se dieron varios recitales, pero lo que provoco un aumento de su popularidad fue el Festival Flamenco que se realizó en el Teatro Lope de Vega de Sevilla llamado “Ecos de Torres Macarena”. Este festival fue apadrinado por Antonio Mairena y presentado por Miguel Monsalvete, y Paco Herrera de la Ser. Los beneficios de este evento fueron donados para el Colegio de Niños Santa Clara. El elenco está reflejado en el cartel adjunto. En el acto se le concedió el Escudo de Oro y se nombró socio de honor de la entidad al entonces famoso locutor y comentarista de flamenco, Paco Herrera Sánchez, que fue el presentador de aquel festival. Hay varias reseñas de aquel acontecimiento, pero la que más eco tuvo fue la de ABC el 14 de Enero del 1975 donde el periodista Manfredi relató:

    < Por lo menos una vez cada año la Peña Torres Macarena quiere repetir este tipo de acto, este “Eco”, que sirva para decir a los cuatro vientos aquí estoy yo. Pero además, quiere estar presente en la vida del mundillo flamenco de muchas otras maneras. Hay según tengo entendido, un buen montón de idea en la cartera, centradas todas ellas en el deseo de que la afición sevillana que representan tenga voz y voto en lo que de ahora en adelante puede pasar en el mundo del cante, el baile, y la guitarra. Obras son amores, dice el refrán, y por tanto habrá que esperar a ver qué pasa para luego juzgar. Pero a la vista del festival del sábado, puede decirse desde ahora que la cosa va en serio. Ya era hora. >

 

    A partir de este comienzo, la entidad fue “in crescendo” y ya no paro durante todo el año 1975. En este año se dieron cinco recitales empezando con el Recital de la Buleria con José de la Tomasa y El Chozas y la guitarra de Eduardo el de la Malena, el de Antonio Suarez también con Eduardo, el piano inconmensurable de José Romero, el de Curro Malena, asimismo con Eduardo, y el de Isidoro Carmona aquel gran guitarrista desgraciadamente fallecido. Fue tal el éxito que ese mismo año se pergeñó una idea en la cabeza del sin par aficionado Manuel Centeno. Esta idea era ni más ni menos que crear la Casa del Cante, el proyecto más hermoso que tenía, y que logro imbuir en el espíritu, y el gusto de la mayoría de socio de la Peña. Con el título de la Casa del Cante, el crítico de flamenco, Miguel Acal, tristemente fallecido, escribía desde las páginas del diario Sevilla, con fecha 17 de junio de 1975 esto:

   < La tratamos ampliamente en La Voz del Guadalquivir, con Manuel Centeno. Él es el autor de la idea y el hombre que se ha entregado, en cuerpo y alma, a su consecución práctica. Estimamos que es muy importante, aunque vaya signada por una peña flamenca. Creemos que el objetivo que persigue la Torres Macarena supera los límites de lo privado para convertirse en algo interesante para el flamenco en general.

    Lo que se pretende, con la ayuda de todos, es lograr que en Sevilla se erija una especie de Casa del Cante. No se pretende tan sólo buscar un local social para la peña a la que pertenece Centeno. Esto sería un apartado más. Porque lo importante sería conseguir para Sevilla ese centro que aglutinara a todos los flamencos, profesionales o aficionados. Entiendo que se superan así partidismos y enfrentamientos para lograr la unión entre fla­mencos de todos los colores.

    Es una empresa ardua y que, por la idiosincrasia particular de nues­tra tierra, no se presenta con muchas posibilidades de triunfo. A mí, per­sonalmente, me gusta pensar que se conseguirá llevar a feliz término la idea. No pienso ya en la Torres Macarena, a la que personalmente admiro. No pretendo una alabanza para unos pocos, por buenos que sean. No intento dar publicidad y apoyo a un hombre que lucha por lograr un obje­tivo noble. Nada de esto. Creo solamente en la necesidad de la unión, en la lamentable falta de ayuda que el flamenco tiene ante los enfrentamien­tos entre aficionados, en el irrenunciable deber de los amantes del fla­menco por conseguir su mayor categoría. Y me parece que esta idea puede ser positiva, muy positiva en orden a este logro. Textualmente, en un folleto que ha editado la Peña, se dice:

    "Pretendemos construir un lugar para el cante, base de una cultura milenaria, de un trozo de historia nuestra, recomponer el mosaico de una Sevilla que se nos va escapando de las manos".

Me parece que es suficientemente noble la idea como para no agarrarnos al clavo ardiendo de las rencillas, de los resquemores o las suspi­cacias. Me parece una bonita idea que no por venir de una entidad priva­da tiene menos calidad o importancia. Lo que es bueno para el flamenco, venga de donde viniere, hemos de aceptarlo y alentarlo los que nos con­sideramos aficionados. ¿O no?

    Con estas palabras del nunca olvidado Miguel Acad, doy fin a este pequeño recordatorio del nacimiento de una peña, que aún perdura después de 36 años de existencia. Solo se relata los dos primeros años, pero son un retazo importante de la Sevilla flamenca. Es el nacimiento de la más antigua peña flamenca de Sevilla.  los 34 años restantes.                              

                                                Jerónimo Roldan Pardo.  Socio nº7        Febrero 2020
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ESTA ES LA HISTORIA DE UNA INJUSTA SANCION EN EL AÑO 2014 A NUESTRA PEÑA TORRES MACARENA  FELIZMENTE SUPERADA Y QUE SUPUSO UN MOMENTO DRAMATICO PARA NOSOTROS COMO ENTIDAD.

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